Ayer, 31 de marzo, se conmemoró en Argentina el Día Nacional del Agua.
Esta fecha tiene su origen en 1963, durante el primer Congreso Nacional del Agua realizado en Córdoba, y fue oficialmente establecida a nivel nacional en 1972. Desde entonces, busca poner en agenda la importancia del agua y la necesidad de una gestión adecuada de los recursos hídricos.
En un contexto de cambio climático y creciente presión sobre los sistemas naturales, el agua se consolida como un recurso estratégico. Aunque es renovable, es también limitado, frágil y vulnerable.
Actualmente, solo el 3% del agua del planeta es dulce y apta para el consumo humano, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia esquemas de uso más eficientes y responsables.
En sectores como la energía, la agroindustria y la minería, la disponibilidad de agua impacta directamente en la viabilidad de los proyectos, la gestión de riesgos y la competitividad.
En este escenario, fortalecer la planificación y gestión del recurso hídrico resulta clave para avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles y resilientes.