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Acordaron que el mundo se acaba (sin estar obligados a salvarlo).

La COP17 cerró con un diagnóstico unánime de colapso, pero blindado contra cualquier obligación real de actuar.

Acordaron que el mundo se acaba (sin estar obligados a salvarlo).
GénesisNovedadesAcordaron que el mundo se acaba (sin estar obligados a salvarlo).

La COP17 cerró con un diagnóstico unánime de colapso, pero blindado contra cualquier obligación real de actuar.

La COP17 cerró con un diagnóstico unánime de colapso, pero blindado contra cualquier obligación real de actuar. En resumen: los líderes mundiales acordaron hacer sonar la alarma de incendio, siempre y cuando nadie quede obligado a apagar las llamas.
Las finanzas: Se necesitan USD 700.000 millones anuales para frenar la pérdida de biodiversidad. ¿Qué anunciaron? Apenas 1.800 millones. Una gota en el desierto.
El Fondo de Cali vacío: Lo que iba a ser la gran solución recauda hoy poco más de USD 10.000 frente a una meta de mil millones. Las grandes farmacéuticas, eximidas de pagar.
El arte de no hacer nada: Se aplicó el “consenso por sustracción”. Si en el borrador había obligaciones, se borraron. Todo quedó en recomendaciones voluntarias, palabras lavadas y promesas sin presupuesto.
América Latina en rojo: Tenemos el 40% de la biodiversidad del mundo, pero la plata que llega para protegerla (y de la que depende la mitad de nuestro PIB) es solo el 10% de lo que se necesita.
De espaldas a los datos: Las tensiones políticas lograron debilitar hasta los reportes científicos. En vez de tomar medidas basadas en el panel de biodiversidad (IPBES), decidieron simplemente «tomar nota» y mirar para otro lado.

El éxito de la cumbre consistió en patear los problemas para la próxima reunión en Quito 2028. Mientras tanto, las áreas protegidas quedan sin presupuesto y la crisis avanza. Todo está conectado: si la biósfera cede, el clima también.